Después de ver esa barbaridad que fue ‘Canino’, descubrimos que en Grecia a parte de la crisis, ocurrían más cosas, y que no todo su cine estaba representado por Costa-Gavras y Angelopoulos. Giorgos Lanthimos ha decidido poner al país en la primera posición de los Festivales de todo el mundo, y demostrar que se pueden contar historias de una forma diferente y fiel a un estilo personal.

Su última película, ‘Alps’, reincide en la brecha abierta por ‘Canino’, pero aporta además una serie de secuencias inolvidables y sorprendentes que partiendo de una premisa descabellada, se convierten en un cocktail envenenado que mezcla dialogos surrealistas, humor negro y referencias al pop mainstream, todo ello minuciosamente perfilado con un estilo sobrio e implacable heredado de Haneke.

Qué bien logrados están esos momentos de violencia contenida, en los que en cualquier momento todo puede venirse abajo.

‘Alps’, Giorgos Lanthimos, 2011

Después de la inclasificable ‘Canino, una de las mejores películas del año pasado, el director Giorgos Lanthimos, sorprende de nuevo con el argumento de ‘Alps’ (Los Alpes), su nueva película:

Una enfermera, un paramédico, un gimnasta y su entrenador han formado un servicio de alquiler. Se hacen pasar por personas muertas en una cita, contratada por los familiares, amigos o colegas de los fallecidos. La compañía se llama Alpes. Su líder, el paramédico, se llama Mont Blanc. Aunque los miembros de los Alpes operan bajo un régimen de disciplina exigida por su jefe, la enfermera no.

Los miembros de Los Alpes deben respetar las siguientes reglas.

Sin palabras

Es una de las películas más duras e interesantes que he visto últimamente. En su segundo film, el director griego Giorgos Lanthimos, bebe, sin duda, del cine de Michael Haneke. No llega a su maestría, pero apunta maneras.
Para disfrutarla, quizá, lo mejor sea no saber nada de su argumento. Dejarse sorprender poco a poco. Es una historia durísima, cruel, violenta y surrealista, narrada desde una cotidianidad tan cercana que pone los pelos de punta.
Es una película abierta a múltiples interpretaciones, que da que pensar, y plantea interrogantes muy interesantes, aunque quizá su crudeza la haga inaccesible a todo tipo de público (algo parecido a lo que ocurrió el año pasado con el estreno de “Anticristo” de Lars Von Trier).
Sus imágenes se te quedan dentro y nunca recordarás haber visto algo igual.
“Canino”, Giorgos Lanthimos, 2009

Es una de las películas más duras e interesantes que he visto últimamente. En su segundo film, el director griego Giorgos Lanthimos, bebe, sin duda, del cine de Michael Haneke. No llega a su maestría, pero apunta maneras.

Para disfrutarla, quizá, lo mejor sea no saber nada de su argumento. Dejarse sorprender poco a poco. Es una historia durísima, cruel, violenta y surrealista, narrada desde una cotidianidad tan cercana que pone los pelos de punta.

Es una película abierta a múltiples interpretaciones, que da que pensar, y plantea interrogantes muy interesantes, aunque quizá su crudeza la haga inaccesible a todo tipo de público (algo parecido a lo que ocurrió el año pasado con el estreno de “Anticristo” de Lars Von Trier).

Sus imágenes se te quedan dentro y nunca recordarás haber visto algo igual.

“Canino”, Giorgos Lanthimos, 2009