
Sobresaliente esta visión violenta, sucia y dura de una brigada que limpia los bajos fondos de la Sevilla pre-Expo con métodos poco ortodoxos, pero que es también un vivo reflejo de muchos aspectos de la España corrupta de la época del pelotazo, que ahora casualmente y por otras circunstancias, nos resulta tan familiar.
Esa máscara de película comercial, frenética y vertiginosa, le viene a la historia como anillo al dedo para que el mensaje entre sin tanta moralina, por eso algunas escenas domésticas resultan un considerable bajón con respeto a la trama central.
Antonio de la Torre se consagra (si no lo había hecho ya) como el Robert de Niro español, Mario Casas está correcto, pero que nadie se pierda a los otros miembros del Grupo 7: José Manuel Poga, Joaquín Núñez,y sobre todo un descubrimiento a tener en cuenta: Estefanía de los Santos, una actriz robaescenas que encarna a un personaje tremendo, de un realismo y autenticidad que pone los pelos de punta.
‘Grupo 7’, Alberto Rodríguez, 2012